Amor – Miedo

Las emociones básicas para nuestra supervivencia desde que nacemos hasta el final son AMOR y MIEDO.

Un bebé humano que es alimentado pero no se le brinda las caricias, el contacto con otro humano no se desarrolla, no aumenta de peso o lo hace deficientemente.

Es decir el AMOR y todo lo que conlleva para la demostración del mismo hace a nuestro desarrollo.

El MIEDO, así mismo, es una emoción que nos acompaña toda la vida.  Nos prepara y protege de un peligro real.

Ahora bien, si el miedo es una emoción auténtica y básica para mi desarrollo, porque me afecta tanto?

En nuestros primeros años necesitamos tanto del AMOR que cualquier aspecto, actitud o comportamiento de nuestros referentes (padres, hermanos, tíos, cuidadores) que sintamos que podemos “perder” ese AMOR nos produce MIEDO.

Esto último hace que reaccionemos en consecuencia para poder atraer nuevamente hacia nosotros el afecto que creemos perder – el llanto del bebé, las rabietas, mojar la cama – éstas últimas son conductas que vamos desarrollando para así atraer la atención y no perder el AMOR.

Esto es normal en un bebé y/o niño pequeño y si es atendido en su momento de sus necesidades afectivas y se le enseña a determinar lo que está sintiendo, aceptando la emoción pero no la conducta, es probable que de adulto pueda desarrollarse normalmente.

La cuestión es cuando de adultos seguimos con estas conductas diferenciadas en grado – no mojamos la cama por Ej. – para atraer a la persona de nuestro afecto.

El miedo nos puede salvar la vida.  Ahora bien si sentimos miedo a desarrollar un nuevo proyecto, a intimar con otro a avanzar en la vida, estamos en problemas.

Probablemente sean miedos heredados de nuestro entorno familiar o experiencias propias.

Sea el origen que fuere, tenemos formas de enfrentarlo y “atravesarlo”.

El primer paso es sentirlo en nuestro cuerpo y reconocerlo, saber que está ahí.

Segundo, si se puede establecer el origen, que causa determinó que sienta miedo frente a esta situación.  En algunos casos, el recuerdo está reprimido o fue en la época muy temprana de nuestra infancia, así que si no pueden determinar la causa, sigue adelante.

Ya sabes que sientes miedo, sabes porque (o no) del miedo. Tercero, ahora, en este momento de tu vida, con lo que sabes con tu experiencia se justifica “este miedo”?

Si a pesar del miedo, realizas aquello que te  lo produce, sin importar el resultado te das cuenta que no era tan grave, no se te fue la vida al hacerlo. Esto es lo más gratificante de superar el miedo y hacer de todos modos aquello que produce esta emoción.

Hay veces que no hacemos algo por miedo a que “salga mal”, fracasar, que se burlen de nosotros, etc.

Tenemos que tener en cuenta que si algo no sale a la primera, es que tenemos que corregir el rumbo, hacerlo de otra manera, buscarle “la vuelta”.

El fracaso no existe si aprendemos de él, fracasamos cuando no volvemos a intentarlo y nos dejamos vencer.

Y si los demás se burlan de nosotros, te dejo esta reflexión:

Mientras los egoístas del mundo se burlan de los que tienen éxito….

Continuarán viviendo tal como viven.

 

 

1 Comentario

  1. ubuntuvps
    May 16, 2016

    Quienes viven con miedo tienen que crear una seguridad logica a su alrededor.  Temerosos, cierran todas las ventanas y las puertas, detras de las cuales se esconden.

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